Es obvio que la Guerra Civil marcó a muchas personas en nuestro país, pero también hubo mucha gente extranjera que en esos aciagos días tendió su mano al pueblo español y ayudo a la República. Muchos de ellos, eran escritores, pintores o simplemente, gente que quería luchar por la libertad y contra el fascismo.
Muchos de ellos escribieron artículos o novelas relatando lo que ocurría, tanto a modo de autobiografía, como Orwell en "Homenaje a Cataluña" como en forma de novela, como "Por quién doblan las campanas". Voy a hablar de estas dos porque son dos de las obras más representativas de ese momento.
George Orwell, pseudónimo de Eric Arthur Blair, fue escritor y periodista nacido en la India Británica que con sus libros se convirtió en uno de los más fervientes detractores del totalitarismo y del stalinismo. Realizó un viaje a España a finales de diciembre para escribir un artículo sobre la Guerra, pero el mismo día que llegó se alisto en los cuarteles Lenin, en Barcelona. Cuando él se alistó, Barcelona aun estaba en mano de los anarquistas, con la clase obrera llevando las riendas. Según describe, había grandes banderas rojas o rojinegras de los anarquistas colgadas en la mayoría de los edificios, el mono de trabajo era la vestimenta normal, ya que o la clase burguesa se había rendido o integrado dentro de este modelo social tan delicado e inestable.
Cuenta que en su periodo de adiestramiento les enseñaron muy poco sobre el combate, la mayoría del tiempo la pasaron aprendiendo a marcar un paso y desfilar, cosa que, según Orwell, no era tan necesaria como enseñar a manejar un fusil a los reclutas. Muchos eran muy jóvenes, entre 15 y 17 años, de los cuales ninguno sabía manejar un arma. Eran enviados por las familias pobres para que tuvieran una vida mejor y para que cobraran el jornal del miliciano, que eran 10 pesetas.
Después de tan deficiente adiestramiento, los mandaron al frente, donde refleja como peor enemigo el frio de las trincheras que calaba los huesos y minaba la moral de los hombres y la escasez de leña, tabaco o comida. El mismo reconoce que no presenció mucho combate, pero esta es la parte más dura de la guerra.
Tras pasar tiempo en las trincheras con monótonas rutinas de cavar y recoger ramas, víveres, etc. volvió a Barcelona, donde la situación había cambiado. Los burgueses volvían a pasearse por las calles, las banderas eran escasas y los coches comunitarios habían desaparecido. El supuesto control virtual había desaparecido, cosa por la que se sintió tremendamente decepcionado.
Aparte de esto, las luchas entre el POUM y el partido comunista, que siguiendo las órdenes de la URSS comenzó a encarcelar a miembros del mismo, desembocó en una sangrienta guerra mientras que los fascistas avanzaban sin casi ningún tipo de oposición. Orwell, tras sus críticas al stalinismo y contra el totalitarismo comunista fue perseguido. Se vio obligado a abandonar el POUM, que fue disuelto más tarde, y huir furtivamente en tren con su mujer a Francia.
Este punto de vista de la guerra es a los ojos de un espectador imparcial, es completamente penoso, ya que se enseña a niños, de ambos bandos portando armas con la esperanza de atacar al enemigo invisible. Muchos de ellos han sido reclutados por la propaganda comunista y muchos del bando fascista eran reclutados de la misma manera.
El libro me ha gustado mucho y lo recomiendo, ya que es, a mi parecer, bastante fiel a lo que pudo ocurrir en la realidad.
Hemingway le da un enfoque distinto, en "Por quién doblan las campanas" la mayoría de los participantes directos son adultos, que han formado milicias que no son controladas más que por el líder de las mismas. El libro de Hemingway tiene parte cierta, ya que la misión de la que habla, y las batallas son reales, los personajes tienen incluso el mismo nombre que en la realidad.
Se cree, por ejemplo, que el personaje de Robert Jordan está basado en Illiá Stárinov, un saboteador, creador de varios tipos de minas y uno de los hombres más condecorados de la antigua URSS
Robert Jordan tiene la misión de volar un puente para que el suministro se acabe y los refuerzos no lleguen a la ofensiva que la República estaba preparando. En un principio parecía una tarea no muy complicada, pero el líder de la banda más cercana, Pablo, no quiere correr el riesgo de morir, por eso pone constantes trabas para que el trabajo no se realice.
Mientras tanto, Robert se enamora de María, una muchacha rescatada de los fascistas cuando fusilaron a sus padres. Este romance le hace dudar de la importancia de la misión, y de que si ahora estaría dispuesto a morir por la causa. Aunque el cerco fascista en torno a las bandas de milicianos se estrecha, la banda de Pablo sigue oculta, pero la de "el Sordo" ha caído en un ataque sorpresa. Después de la perdida de los hombres que iban a ayudarles, tienen que volver a replantearse el asalto, siendo ahora mucho más peligroso. Al ver que está decidido a continuar, Pablo roba parte de la dinamita y la destruye, creyendo que ahora les sería imposible volar el puente.
No es así, e inmediatamente después de volver Pablo y explicarse, decide participar en el sabotaje del puente. Mientras un grupo de milicianos entretiene al enemigo, Robert coloca las cargas y le pide a Anselmo, uno de los milicianos, que le guió desde el principio, que vuele el puente. Al hacerlo, un trozo de hierro del puente sale disparado como metralla e impacta contra Anselmo, que muere casi al instante.
En la huida dejan hombres atrás, que quedaron heridos y solo retrasarían la marcha, deciden quedarse para cubrir la retirada de sus compañeros. El último en caer es Robert. Siendo su pierna aplastada por su caballo, se ve incapacitado para continuar, por lo que se queda en la retaguardia esperando a que llegaran los fascistas. El libro termina con el asesino de la banda de "el Sordo" en la mira de Robert, a punto de disparar.
Este libro, aunque menos realista que el de Orwell, ya que no es tan autobiográfico como el otro, muestra otra realidad de la guerra, y los valores en los que, por lo menos en un principio fueron fundamentales para el bando republicano. El compañerismo del final del libro es casi lo más destacado por Hemingway, posiblemente porque vivió algo parecido.
Mi conclusión es que la Guerra Civil fue el escenario previo a la Segunda Guerra Mundial, y que la gente creía que el fascismo podía ser erradicado, pero tendríamos que esperar a fechas clave como el 2 de febrero de 1943 (victoria rusa en Stalingrado), 30 de abril de 1945 (con la muerte de Hitler) y el 20 de Noviembre de 1975 (muerte de Francisco Franco).
Comparando las situaciones que se describen en ambos libros, el bando republicano lo más probable es que sin las luchas internas entre anarquistas y comunistas hubieran aguantado más combatiendo y a lo mejor hubieran vencido, pero eso es algo que nunca sabremos.
¡Por fin!, creía que al final no ibas a publicar. Si puedo me leo algún libro me interesa el tema.
ResponderBorrarHe tardado más porque me ha costado recopilar la información necesaria, pero mejor tarde que nunca
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